UNIVERSIDAD AUTÓNOMA INDÍGENA DE MÉXICO
DIPLOMADO EN “ENSEÑANZA SITUADA”
ASESOR: DR. JORGE A. GASTÉLUM
JUAN ROMERO MORONES
“LA ENSEÑANZA MEDIANTE PROYECTOS SITUADOS”
REFLEXIÓN
Aprender es un proceso que todos los seres humanos realizamos desde el nacimiento, aprendemos a pedir comida, a comer, a caminar y poco a poco vamos aprendiendo a encontrarnos con el mundo. Es un aprendizaje realizado como proceso, pero generalmente sin conciencia de ello, aunque acompañado por los demás, papás, amigos, profesores y otras personas, instituciones y, por supuesto, el medio ambiente en el que se crece.
Reflexionar en la proposición de Frida Díaz Barriga, en lo referente al aprendizaje a partir de proyectos, es vincularlo a la vida, tal y como ella lo afirma, como condición para aplicarlo en la universidad, con los titulares académicos con los que realiza el proceso de enseñanza--aprendizaje. Es interesante detenerse a pensar, cómo se puede efectuar de modo concreto en los actores principales de la universidad, como son el alumno y el profesor o como se les llama en la uaim, titular académico y facilitador educativo. Además de detenerse en los condiciones que posibilitaran llevar a cabo la propuesta de la autora. De modo especial, el currículo y la sistematización del proceso.
1. El titular académico (estudiante)
El estudiante es el principal beneficiado de la enseñanza situada, por llevarlo a resignificar lo aprendido y enfrentarlo a la realidad de modo crítico y constructivo, con lo que le da un sentido que antes no veía y/o no encontraba, tal vez por haberlo aprendido sin conciencia o tal vez no haberlo aprendido. Siendo un ser social está continuamente enfrentado a circunstancias y situaciones que las puede vivir sin sentido y sin conciencia. Por eso afirma, la autora de la educación situada, que enseñar a los alumnos por proyectos situados logrará en el estudiante la reflexión y el trabajo cooperativo.
Otra ventaja importante, de la enseñanza a partir de proyectos, es que se afrontan problemas en diferentes ámbitos, por ejemplo, en lo académico y lo social. Obteniendo, en el proceso y al final, saberes, habilidades y competencias. Con lo que se capacita para seguir afrontando problemas de la vida cotidiana. Siendo un ser social, ha de vivir en contacto con los demás, con sus problemas, sus necesidades, intereses tanto de la comunidad como los propios, pero ahora con la capacidad de resolverlos de manera significativa.
2. El facilitador académico (profesor)
Su papel en este método de enseñanza—aprendizaje es fundamental. La primera condición para que pueda darse el proceso es que tenga la intención de hacerlo y tenga claro a donde quiere llegar. Siendo el mediador entre el saber sociocultural y los procesos de apropiación que realiza el estudiante, en principio ha de ser consciente de esa tarea aceptada, de lo contrario difícilmente sabrá acompañarlo en la aventura de encontrarse con el mundo para resignificarlo, interiorizarlo y apropiarse intencionalmente de él.
Pero el profesor, no sólo debe de tener claro a dónde va, ha de dominar los pasos para llevar a cabo el proyecto consensado en el grupo. Es el experto en el caminar, pero un caminar en el que no marca el ritmo y el rumbo. Un caminar como guía, como orientador, el que sugiere el rumbo, teniendo cuidado de no extraviarse y de no cumplir con el propósito establecido. Es el que ayuda a planear, pero sin imponer, ayuda a ejecutar sin ser dictador. Es el que pide se haga evaluación de cuanto se ha realizado, de cómo se ha hecho y porqué y para qué se ha hecho y, si se ha alcanzado el propósito acordado.
Es el que debe de tener la sensibilidad de descubrir lo que el grupo posiblemente necesite en ese momento, buscando decidir democráticamente cuál es el fin del proyecto, si resolver un problema grupal, comunitario o social; si producir algo que en ese momento necesite el grupo, o satisfacer una necesidad comunitaria o social. Por tanto, el profesor, es el guía en el proyecto, haciendo camino caminando con los titulares académicos.
3. El currículo
Un último aspecto a abordar en esta reflexión es el currículo. La enseñanza basada en proyectos, no puede ser una actividad aislada que se ejecuta desde una asignatura, para cubrir ciertos procesos o formas de llevar a cabo la enseñanza-aprendizaje. El proyecto es mucho más que una mera actividad realizada en el salón de clase. Como afirma la autora, el proyecto, debe de ser la espina dorsal del currículo y de la enseñanza.
Y en ello está lo interesante. Porque nos obliga a replantear los conocimientos contenidos en las asignaturas, nos lleva a reflexionar lo importante de conocer la realidad, los intereses, los problemas de los estudiantes. Nos lleva a preguntarnos qué estamos haciendo actualmente en la universidad. Nos lleva a preguntarnos acerca de nuestro concepto de hombre, de sociedad, de educación, de enseñanza y de aprendizaje. Nos lleva a vincularnos a la vida, como subtitula la autora su obra.
Pero lo interesante es pensar cómo hacerlo, no sólo qué hacer. Lo primero es aceptar que en educación se simula bastante. Que mucho de lo que se dice se hace, nos lleva a estarle guiñando el ojo a la realidad para que no nos descubra que estamos fingiendo, por lo que sea, porque podemos argumentar que así sucede en la sociedad, que es cuestión institucional, que así lo hacemos todos, que no debemos de conflictuarnos y otros argumentos, para no aceptar la responsabilidad y aceptar de una buena vez que lo que hacemos no corresponde a la realidad del alumno, ni es lo que necesita, ni es lo que espera. Tolera que se siga de esa manera, porque el poder no está con él. Por eso es importante hacer un gesto de sinceridad educativa y preguntarle al educando si lo que le estamos proponiendo le ayuda o le estorba. Si lo hace con sentido o sólo por salir del paso. Si está aprendiendo, si está asumiendo o sólo le llega por encima y al primer viento del tiempo, no lo vuelve a recordar.
Sí, el currículo es importante, pero en el marco del análisis de la realidad, no sólo de donde viene el alumno, sino donde se encuentra la universidad. Por eso empezar a organizar nuestra vida académica a partir de proyectos es fundamental. No sólo con los estudiantes y desde los estudiantes. Sino desde los docentes y con los docentes. Esto que estamos haciendo los sábados, para que sea coherente debemos de organizarlo como un proyecto en el que todos participemos de modo activo, definiendo entre todos si queremos habilitarnos, resolver un problema o crear un proyecto que ayude a no seguir fingiendo que somos educadores, sin serlo.
Nos ha de llevar, en este diplomado—proyecto sabatino a partir de la realidad de los participantes, a preguntarnos todos los que estamos aquí, si tenemos conciencia de dónde estamos y para dónde vamos. Tenemos conciencia en que sociedad y país vivimos. Somos conscientes de qué tipo de universidad y de profesorado necesita el mundo actual…si partimos de ésto, considero que por lo menos empezamos a caminar…
Los Mochis, Sinaloa 26 de noviembre de 2009
DIPLOMADO EN “ENSEÑANZA SITUADA”
ASESOR: DR. JORGE A. GASTÉLUM
JUAN ROMERO MORONES
“LA ENSEÑANZA MEDIANTE PROYECTOS SITUADOS”
REFLEXIÓN
Aprender es un proceso que todos los seres humanos realizamos desde el nacimiento, aprendemos a pedir comida, a comer, a caminar y poco a poco vamos aprendiendo a encontrarnos con el mundo. Es un aprendizaje realizado como proceso, pero generalmente sin conciencia de ello, aunque acompañado por los demás, papás, amigos, profesores y otras personas, instituciones y, por supuesto, el medio ambiente en el que se crece.
Reflexionar en la proposición de Frida Díaz Barriga, en lo referente al aprendizaje a partir de proyectos, es vincularlo a la vida, tal y como ella lo afirma, como condición para aplicarlo en la universidad, con los titulares académicos con los que realiza el proceso de enseñanza--aprendizaje. Es interesante detenerse a pensar, cómo se puede efectuar de modo concreto en los actores principales de la universidad, como son el alumno y el profesor o como se les llama en la uaim, titular académico y facilitador educativo. Además de detenerse en los condiciones que posibilitaran llevar a cabo la propuesta de la autora. De modo especial, el currículo y la sistematización del proceso.
1. El titular académico (estudiante)
El estudiante es el principal beneficiado de la enseñanza situada, por llevarlo a resignificar lo aprendido y enfrentarlo a la realidad de modo crítico y constructivo, con lo que le da un sentido que antes no veía y/o no encontraba, tal vez por haberlo aprendido sin conciencia o tal vez no haberlo aprendido. Siendo un ser social está continuamente enfrentado a circunstancias y situaciones que las puede vivir sin sentido y sin conciencia. Por eso afirma, la autora de la educación situada, que enseñar a los alumnos por proyectos situados logrará en el estudiante la reflexión y el trabajo cooperativo.
Otra ventaja importante, de la enseñanza a partir de proyectos, es que se afrontan problemas en diferentes ámbitos, por ejemplo, en lo académico y lo social. Obteniendo, en el proceso y al final, saberes, habilidades y competencias. Con lo que se capacita para seguir afrontando problemas de la vida cotidiana. Siendo un ser social, ha de vivir en contacto con los demás, con sus problemas, sus necesidades, intereses tanto de la comunidad como los propios, pero ahora con la capacidad de resolverlos de manera significativa.
2. El facilitador académico (profesor)
Su papel en este método de enseñanza—aprendizaje es fundamental. La primera condición para que pueda darse el proceso es que tenga la intención de hacerlo y tenga claro a donde quiere llegar. Siendo el mediador entre el saber sociocultural y los procesos de apropiación que realiza el estudiante, en principio ha de ser consciente de esa tarea aceptada, de lo contrario difícilmente sabrá acompañarlo en la aventura de encontrarse con el mundo para resignificarlo, interiorizarlo y apropiarse intencionalmente de él.
Pero el profesor, no sólo debe de tener claro a dónde va, ha de dominar los pasos para llevar a cabo el proyecto consensado en el grupo. Es el experto en el caminar, pero un caminar en el que no marca el ritmo y el rumbo. Un caminar como guía, como orientador, el que sugiere el rumbo, teniendo cuidado de no extraviarse y de no cumplir con el propósito establecido. Es el que ayuda a planear, pero sin imponer, ayuda a ejecutar sin ser dictador. Es el que pide se haga evaluación de cuanto se ha realizado, de cómo se ha hecho y porqué y para qué se ha hecho y, si se ha alcanzado el propósito acordado.
Es el que debe de tener la sensibilidad de descubrir lo que el grupo posiblemente necesite en ese momento, buscando decidir democráticamente cuál es el fin del proyecto, si resolver un problema grupal, comunitario o social; si producir algo que en ese momento necesite el grupo, o satisfacer una necesidad comunitaria o social. Por tanto, el profesor, es el guía en el proyecto, haciendo camino caminando con los titulares académicos.
3. El currículo
Un último aspecto a abordar en esta reflexión es el currículo. La enseñanza basada en proyectos, no puede ser una actividad aislada que se ejecuta desde una asignatura, para cubrir ciertos procesos o formas de llevar a cabo la enseñanza-aprendizaje. El proyecto es mucho más que una mera actividad realizada en el salón de clase. Como afirma la autora, el proyecto, debe de ser la espina dorsal del currículo y de la enseñanza.
Y en ello está lo interesante. Porque nos obliga a replantear los conocimientos contenidos en las asignaturas, nos lleva a reflexionar lo importante de conocer la realidad, los intereses, los problemas de los estudiantes. Nos lleva a preguntarnos qué estamos haciendo actualmente en la universidad. Nos lleva a preguntarnos acerca de nuestro concepto de hombre, de sociedad, de educación, de enseñanza y de aprendizaje. Nos lleva a vincularnos a la vida, como subtitula la autora su obra.
Pero lo interesante es pensar cómo hacerlo, no sólo qué hacer. Lo primero es aceptar que en educación se simula bastante. Que mucho de lo que se dice se hace, nos lleva a estarle guiñando el ojo a la realidad para que no nos descubra que estamos fingiendo, por lo que sea, porque podemos argumentar que así sucede en la sociedad, que es cuestión institucional, que así lo hacemos todos, que no debemos de conflictuarnos y otros argumentos, para no aceptar la responsabilidad y aceptar de una buena vez que lo que hacemos no corresponde a la realidad del alumno, ni es lo que necesita, ni es lo que espera. Tolera que se siga de esa manera, porque el poder no está con él. Por eso es importante hacer un gesto de sinceridad educativa y preguntarle al educando si lo que le estamos proponiendo le ayuda o le estorba. Si lo hace con sentido o sólo por salir del paso. Si está aprendiendo, si está asumiendo o sólo le llega por encima y al primer viento del tiempo, no lo vuelve a recordar.
Sí, el currículo es importante, pero en el marco del análisis de la realidad, no sólo de donde viene el alumno, sino donde se encuentra la universidad. Por eso empezar a organizar nuestra vida académica a partir de proyectos es fundamental. No sólo con los estudiantes y desde los estudiantes. Sino desde los docentes y con los docentes. Esto que estamos haciendo los sábados, para que sea coherente debemos de organizarlo como un proyecto en el que todos participemos de modo activo, definiendo entre todos si queremos habilitarnos, resolver un problema o crear un proyecto que ayude a no seguir fingiendo que somos educadores, sin serlo.
Nos ha de llevar, en este diplomado—proyecto sabatino a partir de la realidad de los participantes, a preguntarnos todos los que estamos aquí, si tenemos conciencia de dónde estamos y para dónde vamos. Tenemos conciencia en que sociedad y país vivimos. Somos conscientes de qué tipo de universidad y de profesorado necesita el mundo actual…si partimos de ésto, considero que por lo menos empezamos a caminar…
Los Mochis, Sinaloa 26 de noviembre de 2009
Bastante claro maestro Juan, Algún compañero que me pueda ampliar la explicación sobre lo que es EDUCACIÓN PROGRESISTA.... Para bverificar lo que creo que es...
ResponderEliminarHAYDEE